Las 4 p’s de la vida
Igual que en el mundo del marketing se sigue trabajando bajo el enfoque de las 4 p’s del profesor de Harvard Philip Kotler, en la vida también podría decirse que nos movemos por 4p’s. Todos llevamos dentro un motor que nos impulsa, que nos hace actuar, que nos hace ser quienes somos. Una referencia en base a la cual tomamos nuestras decisiones y que finalmente configura nuestro carácter.
La primera “p” es el Prestigio. Hay personas que se mueven en esta vida con el Prestigio como valor supremo. Tengo alumnos en la facultad que en más de una ocasión me han dicho: “profesor, estoy orgulloso de haber entrado a trabajar en una de las Big Four (así llaman a las grandes empresas de auditoria), me han dado un portátil muy chulo y empiezo con un training en Chicago”. Yo siempre les contesto lo mismo: “si puedes renuncia, y si no puedes, quédate un máximo de dos años”. Les digo esto porque algunas de estas compañías se encuentran entre aquellas que te acaban absorbiendo. El primer año eres “junior 1” y te convencen que sólo los mejores llegan a ser el año siguiente “junior 2”, así que hay que dejarse la vida en ello. Cuando alcanzas tan preciado nivel te das cuenta que existe una categoría superior que se llama “senior 1”. Entonces, ese año te dejas la vida por alcanzar dicho nivel. La vida y los amigos claro, ya no hay tiempo para ellos. Luego descubres q hay “senior 2” y que toca dejarse la piel en ello, la piel y las relaciones familiares, ya que ahora no hay tiempo para ellas. Cuando uno es “senior 2” descubre que existe “territorial manager”. Toca dejarse las horas por ese fantástico objetivo. Por cierto, para entonces ya se ha dejado también el deporte y cualquier hobbie que desvíe la atención. Y claro, como las relaciones se reducen al círculo del trabajo, uno se acaba casando con otro/a “territorial manager”. Después hay q luchar por ser “manager”, “country manager” “continent manager” (en ese momento llega el inevitable divorcio por la falta de tiempo), “global worlwide manager” y “galaxy manager”. Finalmente, cuando uno llega a “galaxy manager” se jubila y se da cuenta que él o ella está solo/a y su vida vacía. El prestigio nunca puede dar la felicidad. La alegría dura mientras dura el prestigio, y se va cuando éste desaparece.
La segunda “p” es la Pasta. Hay muchas personas influidas por el ambiente que se han dejado convencer que en esta vida la pasta es la prioridad. Cuando uno tiene en el dinero su mayor objetivo y es éste el que mueve sus decisiones, los amigos sólo lo son por interés y la familia es un centro de costes!
La tercer “p” es el Placer. Moverse por placer esta de moda, hay que hacer sólo lo que a uno le apetece. Para qué hacerlo si no nos apetece? Uno es feliz sólo haciendo lo que le apetece. Sin embargo, es otro engaño en el que caemos porque la persona feliz es responsable, y la persona responsable hace lo que tiene que hacer, lo que está bien, le guste o no, le apetezca o no. Si un bebe recién nacido llora por la noche, a quién le apetece levantarse? Y quién es el irresponsable que no se va a levantar? A veces puede no apetecer hacer compañía a personas enfermas, puede no apetecer ir a trabajar o puede no apetecer ayudar a los hijos. Las personas grandísimas no se mueven por placer.
La cuarta y última “p” son los Principios. Hay principios y valores universales como la generosidad, la honestidad, ayudar a los demás, la prudencia, la humildad, la integridad, la sinceridad, etc. Aunque no estén de moda, siguen moviendo a las personas que valen la pena de verdad. Cuando la base de una persona son unos principios y valores humanos bien arraigados, las decisiones que se toman son las correctas para ser felices, para respetarnos a nosotros mismos y respetar a los demás. La alegría interior, la verdadera, la tienen aquellas personas que viven de acuerdo a estos valores. Vale la pena luchar por una vida basada en principios. Aunque sea ir a contra corriente.
victor küppers
